Por un mundo mejor, empresas con alma

Escribe Mónica Fernández Ruiz, Coach para el desarrollo del talento en las organizaciones y Directora de RRHH en un centro especial de trabajo

Cierra los ojos, y déjame llevarte por un momento a un mundo mejor. Sigue con los ojos cerrados, y visualiza empresas que consiguen aquello por lo que han nacido sin esfuerzo, de manera fácil y fluida.

Ahora ve un paso más allá, mira dentro de esa organización, y mira a sus personas. Yo las veo felices, aportando sus talentos a equipos de personas que trabajan por conseguir un objetivo en el que creen. Además, también veo a líderes, no jefes, sino personas que saben desarrollar personas, que creen en su potencial y en su grandeza y que saben desarrollarlo.

Veo un ambiente de trabajo excepcional, de confianza, bienestar y felicidad que permite que la creatividad y la excelencia de las personas salga a la luz, se despliegue y lleven a su organización al éxito. Ya puedes abrir los ojos.

Yo quiero un mundo así, y siento que esta es mi misión aquí. Como se suele decir, piensa en grande y actúa en pequeño. Este es mi sueño en grande, ahora vamos a actuar en pequeño.

Necesitamos cambiar la forma de gestionar a nuestras personas en las organizaciones si de verdad las empresas queremos seguir siendo competitivas y tener éxito en este entorno actual incierto, rápido y complejo. La gran mayoría de las empresas siguen ancladas en modelos de gestión de personal de la revolución industrial, donde el trabajador era poco más que un número sin mucho (o nada) poder de decisión sobre su tarea y sobre su trabajo. Donde se utilizaba el miedo y la represión para conseguir que los trabajadores rindieran a su máximo potencial.

Esta no es la sociedad actual. Vivimos en otra muy diferente, donde las personas quieren, necesitan y tienen que aportar a la organización de la que forman parte. Deben y quieren desarrollar sus talentos para ella y formar parte de algo mayor. Si somos capaces, de gestionar la grandeza, seremos imparables como organización: los costes salariales se verán reducidos, el absentismo y la rotación decaerán, los conflictos laborales y las demandas judiciales serán parte del pasado, y por el contrario el compromiso, la motivación, el desempeño de los trabajadores y el rendimiento de los equipos de trabajo será máximo.

Pero vayamos un pasó más allá, veamos como lo hacemos.



Si queremos tener una empresa competitiva, necesitamos tener una mirada Employee Centricity.

Poner al empleado en el centro de nuestras estrategias y darle la importancia que tiene dentro de la estrategia empresarial y de la consecución de sus objetivos.

A partir de aquí, y una vez que sabemos que la competitividad nace de la excelencia de las personas que forman la organización, necesitamos crear el Clima Laboral idóneo para que se desarrolle la creatividad de las personas y se desplieguen sus talentos y su potencial.

Para ello necesitamos trabajar en tres pilares:

1- La confianza
2- El bienestar
3- La felicidad


Cuando las personas confían en la organización y la organización confía en sus personas esta tiene la base perfecta para construir grandes cosas de forma sostenible en el tiempo.

Necesitamos crear un bienestar organizacional que cubra las necesidades de la persona. Estaríamos hablando de las primeras etapas de la pirámide de Maslow al hablar de estabilidad laboral, salario digno, horario compatible con la vida familiar, seguridad en el puesto de trabajo, etc.

Cuando hablamos de felicidad, que sería el tercer estamento, hablamos de aportar aquello que cada uno sabe hacer de manera innata, fácil, y fluida: su talento. Cuando las personas aportamos nuestro talento a un fin en el que creemos algo pasa dentro de nosotros, unas mariposas que te hacen sentir vivo, y eso, amigo mío, es encontrar un sentido a lo que hacemos.

(*) Mónica Fernández Ruiz: Coach para el desarrollo del talento en las organizaciones y Directora de RRHH en un centro especial de trabajo.


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